
No tener perspectiva de conjunto es simplificar la economía, incluso la muerte es simplificar (dolor, pena, sufrimiento, etc.). La vida en cambio es compleja y está llena de complicaciones. "Lo que poseemos nos posee" y pasamos la vida creyendo que llenarnos de cosas materiales es vivir, y no nos detenemos a pensar que las cosas sólo son cosas. Como humanos necesitamos una complicidad fundamental que sólo se da entre iguales. Las traiciones y los abusos se dan, pero convertir a los demás en cosas es la forma incorrecta de defender el derecho propio a no ser tratado como tal. Ya que hemos decidido que ninguna buena vida puede ser “buena” sin cosas, es básica la reflexión acerca del sentido de esa buena vida. Como condición ética principal está no tomar la seguridad de la muerte como un pretexto para vivir de cualquier modo, sino intentar comprender a cada momento de qué se está tratando la vida y cómo la podemos hacer buena para uno mismo, no para los demás, pues "nadie puede ser libre por ti."

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