
La libertad no es sólo decidir, sino darse cuenta qué se está decidiendo. Por ello ésta es sólo válida cuando se ha pensado dos veces: con el primer pensamiento se descubre el motivo y con el segundo se cuestiona el mismo. "Nunca una acción es buena sólo por ser una orden, una costumbre o un capricho”, a veces con eso basta, pero casi siempre necesitamos del razonamiento para determinar si es o no conveniente hacer o decir algo. Todo esto forma parte de crear nuestra propia vida y no vivir lo que los otros crean por nosotros. "Moral" son aquéllas pautas o normas que consideramos válidas, mientras que la ética se encarga de cuestionar por qué lo son. Hay cosas buenas y malas que nada tienen que ver con la moral y de las cuales conocemos precisamente su utilidad; tratándose de seres humanos, sin embargo, resulta difícil esta clasificación, pues ignoramos para qué sirven. Lo único que se sabe es que la ética está basada en una sola frase: "Haz lo que quieras"

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