
El motivo es la razón que se tiene o al menos se cree que se tiene para hacer algo, la explicación más aceptable sobre la conducta humana.
Un motivo de gran influencia son las órdenes, los cuales son los mandatos de personas de mayor jerarquía. En otras ocasiones el motivo es que se suele hacer siempre el mismo acto y se repite casi sin pensarlo, o también el ver que todo mundo se comporta así habitualmente: este juego de motivos los llamaremos costumbres.
Los caprichos; son motivos con ausencia de motivo, y, al parecer es el que se apetece por puras ganas.
Cada uno de estos motivos inclina la conducta de un sujeto en una dirección u otra, explica más o menos ciertas preferencias de las personas por hacer lo que hacen frente a situaciones de su incumbencia.
Las órdenes y las costumbres, cuya fuerza es el miedo y la comodidad respectivamente, son impuestas por factores externos, mientras que los caprichos surgen del interior de cada quien. Respecto a las primeras es recomendable establecer hasta qué punto pueden ser obedecidas y de las segundas, saber que sirven exclusivamente para aspectos de rutina.

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